
Pero no sólo se aprovechaba el agua de río sino también el agua subterránea y el agua de lluvia mediante balsas, balsetes y aljibes. En todas las casas existía un pozo, los menos con agua salobre, que servían para dar de beber a los animales y para las necesidades domésticas, pues el agua de boca se iba a buscar a la fuente del lugar.
El lavadero es otro de los lugares relacionados con el agua, pero más allá, constituía uno de los lugares de relación social de las mujeres.