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El agua es un recurso natural generador de riqueza, es por este motivo que ya desde antiguamente se ha aprendido a aprovecharla en beneficio del hombre. Siguiendo el curso del río Aguasvivas se pueden observar diversas zonas de huerta y construcciones para guardar o encauzar el agua como balsas, aljibes, azudes, acequias, norias y molinos de harina. Agua para que beban personas y animales, agua para regar y cultivar, agua para mover con su fuerza, agua que en definitiva da la vida.
El turno de riego en la huerta ha originado numerosos pleitos y problemas con pueblos vecinos, quedando establecido ya desde el siglo XI aunque revisado a lo largo de la historia siendo en época actual cuando ha quedado establecido de la siguiente manera: sábado y domingo hasta mediodía y los jueves para Samper, el resto de días para Lagata.

Pero no sólo se aprovechaba el agua de río sino también el agua subterránea y el agua de lluvia mediante balsas, balsetes y aljibes. En todas las casas existía un pozo, los menos con agua salobre, que servían para dar de beber a los animales y para las necesidades domésticas, pues el agua de boca se iba a buscar a la fuente del lugar.

El lavadero es otro de los lugares relacionados con el agua, pero más allá, constituía uno de los lugares de relación social de las mujeres.